-quizá solo en ese momento
o siempre en la indiferencia de la vida-
es cuando recuerdo que no te he olvidado,
a pesar que estemos lejos (como siempre, sin siquiera conocernos),
como siempre,
inundados de papeles, gentes, bicicletas, soles, pájaros y bits.
En aquellos medios-días en los que sale la Luna,
extraño aquel universo imaginado a 256 dimensiones,
donde no somos más que uno, donde no existe más que mi materia negra y tu vacío que lo llena todo.
A pesar
que este otro universo adolescente nos separe
en vidas,
que parecen ser nuestras pero son de otros,
sé que aún quedan muchas estrellas y noches por visitar;
habrá un ventana abierta y un vapor, que sin dejar ver las formas,
nos dejará descubrir entre llamaradas brillantes
y profundos azules,
lo que hemos sido siempre y lo que siempre seremos:
partículas con tonos de piel diferentes
con almas que no dejan de olvidarse
hasta que se recuerdan.
sé que aún quedan muchas estrellas y noches por visitar;
habrá un ventana abierta y un vapor, que sin dejar ver las formas,
nos dejará descubrir entre llamaradas brillantes
y profundos azules,
lo que hemos sido siempre y lo que siempre seremos:
partículas con tonos de piel diferentes
con almas que no dejan de olvidarse
hasta que se recuerdan.
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