quizá hasta el ánimo mágico de la incertidumbre,
el aguacero bajo la buganvilia
el café manchando la leche,
escribo:
esta ligera cena es como un desayuno para noctámbulos.
Y en lo que Gustavo llega con los pies mojados
pienso en que esto de poner el amor en manos de Dios
tiene una dulzura macabra
un gusto de bienvenida al otoño,
- - - te siento tan mía como al aire y ve que el aire es de todo el mundo
pero mira que muy pocos en realidad respiran,
por eso creo
que de este universo inmenso,
la porción que presiento de ti
es un aliciente y una bastedad.---
Si en lo que termina este hoy
y llega nuestro mañana,
recibo un poco más de ti,
así sea una caricia o un sí para toda la vida,
reconoceré...
que lo que anda amasando aquel Dios
que es el mismo siempre, pero disfrazado
es mejor que lo que aún no imagino.
Sin embargo,
por aquellas ilusiones justas
que algunos llaman bendiciones
debo esperar
y besarte solamente antes de devorarte
y guardar tu silencio antes que me digas lo que sientes.
Como te dije,
esto tiene una dulzura macabra
pero qué no es el amor
sino un salto en paracaídas.
1 comentario:
las palabras frescas que reaniman el aire. saludo
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