Aún se acumulan las semanas en el mismo rincón impar
donde empecé a dejar recuerdos y latas de cerveza,
en la sombreada oscuridad
se ven desordenas, pesadas
cubiertas de humedad y polución,
abandonadas.
Semanas sin fecha
marejadas de noche sin sueños,
madrugadas en vela buscando olvidarte;
pero cuando ellas se van,
(desconocidas a quienes deseo amar)
el silencio te trae
como si teletrasportara una maldición
un sabor agrio, un aceitoso aire
que seca el café y le hace toma un espeso sabor a coca.
Si bien, ya no te amo
los reflejos del pasado,
las semanas
no dejan de apretujarse, de escalar el techo, de acumular arañas,
esas torres de días
aguardan el terremoto de una sonrisa ajena a la tuya y la mía
para caer y convertirse en un lago grisáceo,
en una masa de letras borrosas,
que por fin será tu olvido,
y por fin será mi vida.
¿Sigues acumulando amores inexistentes?
Sí, es una larga tarea enamorar a una desconocida.
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