miércoles, 5 de junio de 2013

Ando reciclando

Ando reciclando mis propios pasos
como si la juventud fuera el fin luego de tanta vejez,
como si el cielo se hiciera menos alto queriendo retornar a sus raíces de metal hirviente,
de roca volante.
Oigo el ciclo del agua y la tierra crujiendo,
las viejas calles dejando caer los años, como llovizna de martes
como marejada en playa desierta.
Las pieles de mis otras vidas
se hacen masa, luego agua, luego espuma.
Ya veo cercano el momento en que esas historias y esas heridas
no cubran más mis ojos
ni protejan el corazón que ya no tengo,
es probable que guarde silencio
e incluso que tenga algunos momentos de transparencia
con sabor a crisálida,
pero el gusto a hoja vieja, a ventana marchita
no partirá,
porque aún en las hojas manchadas se pueden escribir historias
porque no he llegado al ultimátum
de un amor casual e inexistente,
porque reciclar un paso es quitar un recuerdo,
un recuerdo de esos que se olvidan,
es pedir prestado un segundo de esos que se desperdician
para buscar la magia que otros caminos esperan.











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