domingo, 7 de abril de 2013

¿Puedo ahora ser libre?

Sí, ahora llueve
como si el invierno hubiese estado latente por encima del frío
sin poder inmacularse en charcos y carreteras de lluvia,
veo una guitarra siendo tocada como violín
un grito que fue mío como las lágrimas y la emoción.
Sensaciones de placer que solo la música en pieles húmedas puede producir...
Ahora lato más fuertemente
porque el canal de mis recuerdos se ha abierto entre los cardúmenes de pasos
que han sido las búsquedas y mis pérdidas
como un punto rojo, un punto amarillo
un silencio de voces cantando
un trueno de sonrisas destellantes;
deseo ser esa memoria
para no perderte entre el ruido de los carros,
puntos rojos y amarillos
que me piden ser feliz por encima del reflejo extraño de un retrovisor de bus,
de la última parada antes del destino de la partida.

Sigue lloviendo y las burbujas de la tarde
acarician y lamen lo que antes era mi rostro
porque me estoy haciendo transparente
me estoy convirtiendo en mi alma
en ese ectoplasma de lo que está hecho lo mágico;
ya no son manos estas las que escriben
ni estos los labios que besaban
o el pecho que respiraba
porque estoy yendo más allá del látido, del rugir de las entrañas,
lo que era mi carne magra ahora es desnudo
lo que fluye en el suelo es el agua que hacia mi sangre
los poros que eran mis impresiones sensibles
mis ojos que ahora oyen
mi tacto que ahora habla
el cuerpo que antes amaba.

Es malo despertar con el rocío secándose en los pies
y salubre es la verdad
me perdí a mi mismo antes de perderte
y la puerta ha sido cerrada.
¿Puedo ahora ser libre?
¿puedo dejar que la masa gomosa de mi espíritu te encuentre en la ventana?
El paisaje que ahora miras 
es lo eramos, los mundos atrás antes de lo que ahora nos queda,
y ya no queda nada.

Llovizna con calma
tu que eras mi cielo
las nubes son como la vida
van y devienen
pero así como las nubes el cielo es infinito.


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