incómoda,
sumergida en tu vestido sin colores
y tus zapatillas de piel rosada,
mientras ves pasar los buses que,
como todos,
nos llevan lejos del destino.
Logro percibir que me andas buscando
porque al dar vuelta veo largos pasillos con tu sombra,
lluvias de diferentes calidades,
silencios de espuma de afeitar
y sueños que no lo logro recordar.
Siempre huyes
y en los pedazos de minutos en los que se me van las vidas
veo como pasas, abres la puerta, me robas mil besos y no te quedas,
y es que andas corriendo
ni el viento sigue tu trote.
¡Carajo!
Es como si no me conocieras
sabes que soy paciente,
que no me importan las noches y menos aún los días
porque sé que vendrás una tarde a apoderarte de mi cama
y no me dejarás dormir,
atormentaras mis sábanas
y morderás mi almohada,
aunque
reconozco
para ti será un segundo entre tantos
porque eres mujer
y en tu genética está el encanto que hace que las lágrimas hagan correr más rápido el tiempo.
Veo que hace mucho te perdiste
y es que aquello de vivir
es mi trabajo:
darle cuerda a amores inexistentes.
1 comentario:
Uno de mis favoritos.
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