Puede ser la época,
vientos de gas que calientan aguas contenidas
habitaciones oscuras en la más clara y azul tarde,
cinturas que se confunden con guitarras parlantes de pelos brillantes
y sonrisas que parecen serlo, pero que son en realidad silencios.
Los charcos son verdes
y las ilusiones ya no son grandes,
quizá porque
ver
ya no es sentarse a ver gestos, reflexionar sobre sombras y oír respuestas,
ver
es ahora algo más complejo,
algo tan imposible como perder el tiempo viendo mentiras
y piernas largas de pieles jóvenes, aunque en verdad marchitas...
...Y es que la conexión con el mundo
me desenchufó de mi espíritu...
Por eso invierto en tiempo para ganar sabores,
por ello...
...revuelvo lento el amargo del café
e ignoro la velocidad en la que se consumen los cigarrillos
sin que los pulmones me resientan...
Yo leo
para salvarme,
para mezclar mi pasión en mundos que van más allá de los ojos
en bosques de letras y rostros con sentimientos,
y que resuenan en frecuencias que están más allá de mi oídos,
para degustar el silencio de mi alrededor
y el intenso susurro y grito de mi conciencia.
Yo leo
para recordar,
que un paso es más que un segundo
y el destino es toda la vida.
Si me ves caminar solo
no es porque la soledad me haya consumido
es porque estoy leyendo la lluvia,
para escribir los sueños que aún no me quedan tan chicos.
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