viernes, 22 de junio de 2012

Sosa, 63 y Amelia

Que si hoy suena Mercedes Sosa,
que si recuerdo "Del 63" en la voz del flaco Paez,
que si deseo una Fender verde claro
y un amor que no termine tan pronto
es porque aún vivo,
en la piel que malogra el aire y las sonrisas falsas,
y si es que la lluvia me absorbe la vejez
es porque me regala más nuevos encuentros que charcos,
porque así, en gotas, es que el  tiempo de las ventanas escapa
y la música resuena hasta hacer fantástica la marca del mundo que no termina de secarse en esta pintura húmeda del universo...
Pensar en ti Amelia
es ver con absorta, sencilla y perdida mirada
la mugre y los agujeros de mis Converse
la altura de mis tobillos balanceándose en el vacío,
las cortinas que buscan, encuentran y ocultan tu sombra
entre los humos de cigarros inexistentes
y los rieles eléctricos que a 4 metros del suelo mueven mi autobús
como si lo que caminara, fueran las casas, los parques, los terrenos baldíos y no mi alma...
Y es que te me escondes, como jugando a los enamorados,
y sin darme cuenta de cual es la irrealidad y cual la imperfección
veo como te transformas en las faldas de desconocidas
en las seriedades de las muchachas con sus paraguas,
en los besos que das empinando tus pies para alcanzar los labios de hombres más altos.
Pienso y es que pestañear me roba el instante de encontrarte
y arriesgando todo incluso una ceguera
bebo cachaza y aguardiente,
para que todo se haga más lento,
para que en mitad de cualquier calle o en la punta más aguda de alguna esquina
logre tomarte la foto que imprimiré en mis retinas
para ver hacia dentro cada vez que te extrañe
y pueda hablar contigo en el silencio de aquellas noches en las que duerme mi cuerpo pero no mi conciencia,
escribiré de nuevo por ti, contigo, de ti y tus historias serán mi amor de mil rostros,
mi malegría
como cuando antes y como siempre yo era tu Simón
y tu de nuevo eras mi Amelia.

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