¿De qué está hecho el mundo?
Éste mismo que quiere reiniciarse para limpiar sus ropas y cantar mientras se seca su toalla,
mientras deja de fumar,
mientras abre su ventana
mientras ve pasar a la Distancia,
la ve y la deja de ver,
con su mirada de "no te conozco, pero no puedo sacarte de mi mente".
La casa del mundo ya no tiene muebles
solo escaleras que suben y en cada techo un sótano oscuro,
la pintura de los muros se expande y revienta,
el suelo es negro pero no de mugre, sino de profundidad
el mundo endulza su té con las cáscaras amargas que recoge con los dedos húmedos,
y su alma
porque solo tiene una,
lo hace sentir tan viejo,
tan mojado,
que solo quiere despabilarse arrogando sus océanos al vacío
para quitarse la sal y de allí en adelante lloverse en aguda dulce,
inundarse de buena vida
y de tristezas, también de soledades
de aquellas pequeñas imperfectas de la que nace la música y salen los cantares.
Es la casa del mundo un desastre
y yo sentado en el rincón,
le escribo una poesía...
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