A ti mujer dormida,
mujer fantasma
mujer que baila desnuda con las cortinas abiertas,
mujer que corre
inspirando almas ajenas
exhalando sueños rotos,
que con el tiempo se hacen rompecabezas...
A ti mujer que escribo y que borro,
te pregunto:
¿Cuándo tendré tiempo para armar tu cuerpo y tu aura en una sola pieza de ilusiones?
¿Cuándo serás tu, más que en un manojo de realidades y calles con tu nombre?
Eres la marca de un destino incierto
el sabor de la imperfección
y el sonido de los bosques talados,
eres silencio,
tiempo,
tristeza,
sonrisa inmaterial,
carne vestida de púrpura con zapatillas sucias,
eres recuerdo
o mas bien pesadilla,
comunión de mis miedos
despertar de los ocasos.
Tu mujer
dueña de mis dimensiones
de mis mundos alternativos
de aquel en el que no tengo manos,
aquel otro que tiene como tierra al cielo
y mi humanidad como lo único que camina.
Y aquel otro, también,
en el que me tienes y no te tengo,
en el que te desprecio y tu me quieres...
...es la dimensión de la ironía
el universo de la justicia poética.
Describirte
me toma el tiempo de mi vida
y encontrarte será el momento de mi muerte.
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