Mirada roja,
una pesada ligereza que se lleva el humo como si me arrancara el alma
el asfalto crece como hierba
y la oscuridad resplandece
donde la música se confunde con el rodar de la calle
son trozos y más trozos lo que veo,
solo pedazos de nuevos recuerdos.
Cómo deseo regalar olvido a los malos sueños
y respirar aire...
...del puro,
del que ya casi no existe,
de aquel que huye con la más ostentosa brisa.
Veo avanzar la barra de tiempo
en aquella medida inexacta
en la que todo lo factible se hace intangible,
rodeado, obsoleto
en un lugar lleno de caracteres no imprimibles,
unos y ceros,
en las esquinas se arruman los ojos, los bolsillos y las juventudes
y la verdad de este mundo sin substancia
es que el código vale más que la palabra.
Son mi dedos
quienes muestran lo que siento
porque mirar, decir y gritar
son cosas de los viejos tiempos,
sin embargo,
es esta cadencia la que desenrolla las lágrimas y las sonrisas
suspiro
des-anudando
la ropa y la vergüenza de mi cuerpo.
Si la soledad me hecho lo que soy,
pues que la soledad se lleve lo que he sido,
para despertar
y ver el planeta entero luego del reinicio.
No queda más que cerrar el rectángulo brillante
del que nació y ha crecido mi más reciente esclavitud
y despertar para darme cuenta
que aún tengo un sentido.
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