silencios que se hacen música en las calles vacías
y ruido en las avenidas del centro,
destinos inmediatos,
futuros imprecisos
pasados olvidados
o instantes ligeramente merecidos.
Es sencillo dar muchas zancadas, muy largas para hacerse más viejo
pero cuanto trabajo cuesta dar un paso básico,
de esos de firme pie contra el suelo apuntando al frente,
de aquellos que se acumulan durante el día y la vida, pero que se ignoran,
como el paso de la cama a la puerta
de la sala a la cocina,
de la calma al sexo,
del vivir a la existencia,
del grito al desenfreno...
Ahora camino más lento,
o noto que se está yendo muy rápido el tiempo.
Tiendo a dar algunas pisadas de más en vertical
buscando el sendero al cielo,
quizá bajando aún más adentro.
Pero...
¿Y si tenemos los pasos contados?
Es mejor no dar largos paseos...
no...no, lo creo
porque las murallas caen y los contornos de la ciudad contra el cielo crecen y desaparecen,
y quiero un más grato paisaje
que puede que esté muy distante,
y puede que un poco disparejo,
pero lo vale
porque sigo un buscando
cualquier método
que me haga más libre,
un paso que me lleve más lejos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario