porque toda calle, todo cielo, toda mirada me lleva contigo...
Y quizá aún más fuerte por la distancia de lo querido,
o por la extrañeza del nuevo mundo en que vivo,
es un mundo gigante e invisible
tras su nube blanca,
violento y tranquilo
como el vaivén de sus caminos.
Sé que talvez ya no soy uno de tus preferidos
porque para llegar a ti
no solo se necesita dolor, sino fé
constancia, valor y tiempo
y veces solo me queda lo primero.
Pero convivo, re-leo estos nuevos parajes
inundados de esmog y de premuras
y me dan vueltas las palabras
como los sentidos,
porque puedo perderlo todo pero no a ti, poesía!
Y siento el estar contigo porque ando como nostálgico...
...transitando como niño recién nacido
estas largas avenidas oscuras
(son frías de mañana y brillantes de mediodía);
pasa el mundo a toda velocidad
y no se quedan quietos ni los árboles
pero yo,
me quedo viendo el metro cruzando
llevando su carga de almas perdidas
(quizá alguna tenga salvamento
tomando una fotografía,
leyendo una historia jamás leída,
escribiendo grafitis sobre las sillas).
Así es esta nueva parte de mi vida...
Tengo la esperanza de la infinidad de las palabras
porque así no sean escritas,
perduran sobre la mente
así tu las niegues, pegan duro
como si admitieses una mentira.
Sobre la ley del incierto
continuo mi camino,
tomando nota de cada sombra,
de cada sabor, de cada coche varado
o cometa bandida.
Qué grato silencio,
ahora que me he confesado,
queda aún más letras y comas
pero ya estoy cansado. Veo larga la carretera, veo profundo el destino.
Siento como al respirar profundo
recorto las distancias
consumo menos tiempo
como si cada uno de mis pasos valiera el mundo entero
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