hasta que el ruido del mundo
sin cesar,
calla agolpado en el eco de la verdad hecha lágrimas.
La fila de autobuses y caballos
arrulla en su súbito frenar
a la acelerada alma que sueña despierta
y despierta en la parte más bonita del sueño
para verse rodeada de extraños
que comparten el aire, el cansancio
y las ilusiones hechas retazos.
Se revienta la gotera que melló
con paciencia el concreto,
y enterrado
en la cama siempre suave
se hace un respiro recuerdo
que hacen tan gris e imposible el absoluto
como la idea de no ser pobre
o ser amado por siempre.
Agua de cielo raso
suspiro
de una pasión
y un vacío.
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