Es concreto lo que calla algo dentro de mi,
porque tengo la propiedad de ser permeable al rayo del sol
e inexorable a la lluvia con un solo beso de lava.
Todo se torna tan púrpura...
...todo el paisaje
en medio de estas cercas roídas,
gastadas de costumbres
y caras conocidas.
No es más brillante el astro rey,
lo siento,
es solo que soy más blanco
de lo que soy negro.
Pasan cataratas de palabras
sobre lo que dicen mis ojos ver...
...y veo tan nítido,
que me empiezo a creer este nuevo mundo.
Son tantas las nubes con sombra
y los árboles de hojas fugitivas,
que todo parece romper las circunstancias,
como un mar que se levanta, gruñe y canta
para caer simple
lamiendo pies ajenos de sal y agua.
Es tejida de alientos la textura de las horas
y enmarañada de suspiros la boca de los sueños.
Así despertar
es decir adiós a las auras violetas de los cuerpos,
cuando todo el humo que hace la madrugada
se hace vino y se hace viento,
y el ser o no ser
deja de ser importante
entre el lucir bien y el obscurecer lento.
Sólido es el ruido de las ilusiones vecinas
que ruegan milagros al eterno,
cómo quiero una esperanza que traspase el tiempo.
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