Esta es la noche que esperabas,
Aquella en la que yo ya no logro extrañarte;
Intenso y siniestro indicio de lo mucho que pude haberte amado.
En la Luna creciente
La inundación de este tiempo y su lluvia margarita
Se han llevado, despojándome de ira y de ilusión,
al corazón perpetuo que solo paseaba en mi mente.
...Y cuán marchito ha sido el aguacero!!!
Con las hojas machacadas en los charcos
Y los muros oscurecidos de humedad,
Con los paraguas en la multitud danzando
Y las miradas rehusando la oquedad.
Hasta que llegó al calor en algún rincón
Olvidado de los aires y las gentes,
Donde con la desnudez básica
Que trae la siempre insensata y libre poesía
Me siento a ver las palabras
Encadenándose,
Como nubes altas fulminadas de neutrones y de brizas
Mareadas por aviones
Y silencios estelares...
Allá arriba donde solo el alcance de los sueños profundos se posa
He respirado
Para salir volando
Lejos del alcance de tu distancia.
Hoy no hubo más un pensamiento a tu nombre
Hoy el día aunque lluvioso mostró un firmamento blanco.
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