/ lo que me estrella contra esta ventana mientras llueve
con el niño chapoteando en la neblina
y la acera impregnada de luz de una tarde,
con la ruta circular yendo en reversa
y los enamorados que a pesar de amarse no pelean.
Es el sol quien gotea con las nubes secas
mientras la Luna al mediodía despierta.
Es esta realidad de mejilla apretada al cristal
la que caleidoscopia mis miradas
dejándome ver los rayos grises y los amplios brillos colorados,
es la misma que ríe y gime
que canta a la distancia y se oye tan adentro.
Quizá la sangre se subió a mi cabeza
cuando el hueco en el pavimento hizo saltar mis ideas.
Es este ímpetu de humildad libre
de servidumbre consolada
la que me lleva al trabajo
la que me trae de nuevo a casa.
Al encenderse las luces despierto
al apagarse caigo en el sueño.
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