En la eternidad suspendida
que olvida las palabras y las hojas caídas
re-encontré la chispa de la madrugada
con sus vientos helados
y sus amantes durmientes;
la vela del barco de la luna se despliega
navegando sobre la bruma vacía
que susurra arañada por gatos
y fervientes borrachos con pasos hilarantes.
Al abrir las ventanas se ve
como el aire se hace fuego
en las camas contiguas
y como la combinación del placer
trae el brillo y el profundo suspiro.
Es una larga espera y ansiedad
el fulgor que sale de todos los muros
traspasando las nubes,
es un vuelo que llega a la estrella más lejana y recibe su respuesta,
es una noche "boyeur"
con sombras tras las cortinas
con ángeles escapados
y humanos recién nacidos,
donde soy yo quien dibuja los inspirados acordes,
yo soy quien mueve el cuerpo delante mío
/ al lado mío
hasta despertar en pleno, con las pupilas aún palpitantes
para seguir imaginando un sueño
y darle la imprecisa despedida a una larga noche que no quiso ser eterna.
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