El aire me rodeó...
la melodía del cielo calló el vació de mi cuerpo.
Sentí quemarme,
y me convertí en nube, en lucero,
fuí gota, cristal, copo de nieve y granizo.
Caí sobre el mar que corroyó mi piel
y mi espiritú se hizo agua,
logré ver sobre las mareas a las ballenas
bailando alrededor del plancton,
volando sobre mi cabeza azul, mi estela de sal y de espuma.
Sentí el roce de los icebergs al flotar sobre los mares del ártico y el recontrártico...
Luego me hice hielo y navegue sobre tu cuerpo Tierra hermosa...
tocando cada costa...lamiendo cada playa.
Ahora solo espero el sol
para evaporarme y llover,
para caer en tus pozos más profundos....
Filtrado por la piedra...la arena,
para llegar al río y empezar otra vez.
El café silva su tibieza a lo lejos, en la cocina....y despierto.....
Me veo cubierto por un paracaídas...
Mientras te veo...absoluta, imperfecta, mágica.
He solo dormido contigo,
pero fui todo naturaleza, todo cuerpo y todo sueño.
Hasta ahora es la madrugada.
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