Siento las montañas suspirar
veo dos oscuros mosquitos danzar,
reconozco que el tiempo parece que no quisiera correr
y así, amanezco...
Escucho que los cantantes explotan y quieren naufragar
como si les sobrara el alma, la pasión y el odio,
como si las notas básicas de sus recuerdos no les dieran el amor del mundo,
como si eclipsaran las nubes, sí, como estallan los cielos antes de la tormenta.
Mis palabras las escriben mis sentidos
mas no mi aura, no mi espíritu
porque veo, siento, huelo, oigo y saboreo los intrigantes colores y sonidos de esta
/urbe melancolica, que teme llorar y tirita de frío cada mediodía,
cuando nadie mira el cielo, nadie reposa en las montañas o acobija las calles,
cuando todas las personas solo caminan, toman sus tintos y sonrien,
cuando solo buscan donde pasar una tarde de chicha o rock'n roll...
Será que le falta conciencia a esta ciudad
o soy yo un romántico que transita quedito, quedito, la avenida para no despertar
/ a la amorosa Bogotá durmiente.
Oigo el martilleo de la modernidad,
con sus telefonos sin cables, parabólicas personales y nubes artificiales;
me siento, ciertamente, retraído, antimoderno, nostálgico...
...tanto, que espero impacientela lluvia, como para no olvidar que la realidad existe.
Termino mis minutos libres,
tomo el papel higiénico, suelto la cadena
y todos mis pensamientos de aquellos mágicos, se pierden con lo que se lleva el agua.
Resuena mi celular y vuelvo a trabajar.
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