Ocasos silenciosos que deambulan por la eternidad,
palabras mudas y cobardes sin el sabor de las sombras
y el reflejo de tus ojos, salvaje...
Momentos que se hacen indispensables
para dar vida a la vida y nubes al cielo,
y que visten de madera lustrosa las calles de la memoria
y las tumbas del recuerdo.
Síncope estrellado por los insectos y los camiones
y que se desplaza dejando sopor, ocaso y nada.
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